miércoles, 8 de junio de 2011

EL VERDADERO AYUNO

Dios le dijo a Isaías: «¡Grita bien fuerte, grita sin miedo, alza la voz como una trompeta! ¡Reprende a mi pueblo, el pueblo de Israel, a causa de sus culpas y de todos sus pecados! 
»Ellos me consultan todos los días y dicen que quieren obedecerme, como si fueran gente de bien que no se aparta de mis leyes. Ellos me piden leyes justas y quieren estar cerca de mí. 
Sin embargo, andan diciendo: “¿Para qué ayunar, si Dios no nos ve? ¿Para qué sacrificarnos, si a él no le importa?” »En el día de ayuno ustedes hacen negocios y maltratan a sus trabajadores. 
Ese día discuten, se pelean, y se agarran a golpes. ¡Si quieren que escuche sus oraciones no ayunen de esa manera! 
Ese tipo de ayuno no me agrada para nada. »Ustedes agachan la cabeza como una caña del río, y vestidos de luto se acuestan sobre la ceniza. Y a eso le llaman “ayuno” y “día agradable para Dios”. 
¡Pero en realidad no es así! »El ayuno que a mí me agrada es que liberen a los presos encadenados injustamente, es que liberen a los esclavos, es que dejen en libertad a los maltratados y que acaben con toda injusticia; 
es que compartan el pan con los que tienen hambre, es que den refugio a los pobres, vistan a los que no tienen ropa, y ayuden a los demás. 
»Los que ayunan así brillarán como la luz de la aurora, y sus heridas sanarán muy pronto. Delante de ellos irá la justicia y detrás de ellos, la protección de Dios. 
»Si me llaman, yo les responderé; si gritan pidiendo ayuda, yo les diré: “Aquí estoy”. Si dejan de maltratar a los demás, y no los insultan ni los maldicen; 
si ofrecen su pan al hambriento y ayudan a los que sufren, brillarán como luz en la oscuridad, como la luz del mediodía. 
»Yo los guiaré constantemente, les daré agua en el calor del desierto, daré fuerzas a su cuerpo, y serán como un jardín bien regado, como una corriente de agua. 
Reconstruirán las ruinas antiguas, reforzarán los cimientos antiguos, y los llamarán: “Reparadores de muros caídos”, “Reconstructores de casas en ruinas”. 
»Respeten el día de descanso, y no se ocupen de sus negocios. Que ese día sea santo para ustedes, y un motivo de alegría. Que sea un día dedicado sólo a mí. »Si respetan ese día, dejando de hacer negocios y de hablar inútilmente, 
entonces yo, su Dios, seré su alegría. Los haré gobernantes del país y les entregaré la tierra que prometí a su antepasado Jacob. Les juro que así será». 
Isaias 58 BTLA

lunes, 6 de junio de 2011

ACEPTA LOS CONSEJOS

El hijo sabio acepta que su padre lo castigue; el hijo malcriado no permite que le llamen la atención. 
Los que hablan de hacer el bien reciben su justo premio, pero los traidores reciben el castigo que se merecen. 
El que cuida lo que dice protege su vida; el que sólo dice tonterías provoca su propia desgracia. 
El que desea tener sin trabajar, al final no consigue nada; ¡trabaja, y todo lo tendrás! 
La gente honrada odia la mentira; el malvado siempre causa vergüenza y deshonra. 
Al bueno lo protege su honradez; al pecador lo arruina su maldad. 
Algunos dicen ser ricos y no tienen nada; otros dicen ser pobres y nada les falta. 
El rico, por su dinero, corre el peligro de ser secuestrado; el pobre no tiene ese problema, pues nadie lo amenaza. 
La vida de los buenos es luz que llena de alegría; la vida de los malvados es una lámpara apagada. 
La gente orgullosa provoca peleas; la gente humilde escucha consejos. 
Lo que fácilmente se gana, fácilmente se acaba; ahorra poco a poco, y un día serás rico. 
¡Qué tristeza da que los deseos no se cumplan! ¡Y cómo nos llena de alegría ver cumplidos nuestros deseos! 
Si te burlas de una orden, tendrás tu merecido; si la obedeces, tendrás tu recompensa. 
Las enseñanzas del sabio son una fuente de vida y pueden salvarte de la muerte. 
El que da buenos consejos se gana el aprecio de todos, pero el que da malos consejos acabará en la ruina. 
El sabio piensa bien lo que hace; el tonto deja ver su estupidez. 
El mensajero malvado te mete en problemas; el buen mensajero te saca de ellos. 
Si no aprecias la disciplina, te esperan la pobreza y la deshonra; si aceptas que se te corrija, recibirás grandes honores. 
¡Cómo nos alegramos cuando se cumplen nuestros deseos! ¡Y cómo le cuesta trabajo al necio apartarse del mal! 
Quien con sabios anda, a pensar aprende; quien con tontos se junta, acaba en la ruina. 
El bien te trae bendiciones; el mal sólo te trae problemas. 
Las riquezas del hombre bueno serán para sus nietos; las riquezas del pecador serán la herencia de la gente honrada. 
En los campos de los pobres hay comida de sobra; donde hay maldad, todo se pierde. 
Si amas a tu hijo, corrígelo; si no lo amas, no lo castigues. 
Los buenos comen hasta llenarse, pero los malvados se quedan con hambre. 
Proverbios 13.

viernes, 3 de junio de 2011

RENOVANDO NUESTRA MENTE

“Porque la palabra de Dios tiene vida y poder. Es más cortante que cualquier espada de dos filos, y penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta lo más íntimo de la persona; y somete a juicio los pensamientos y las intenciones del corazón”. Heb 4:12  DHH

Cuando aceptamos al Señor en nuestro corazón, lo hacemos llenos de dolor y pena por el pecado que estuvimos viviendo lejos de su presencia. El llega a nuestra vida y en un abrir y cerrar de ojos, nos da una vida nueva y se olvida de todos nuestros pecados. Nuestra tarea de allí en adelante es luchar constantemente con los pensamientos de culpa que nos asedian. Pero el único que nos acusa es satanás. Zac 3:1  Me mostró al sumo sacerdote Josué,  el cual estaba delante del ángel de Jehová,  y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle.

Nuestra batalla comienza en nuestra propia mente. Algo con lo que luchamos a través de los años, es con nuestros pensamientos. Efe 2:2-3  en los cuales anduvisteis en otro tiempo,  siguiendo la corriente de este mundo,  conforme al príncipe de la potestad del aire,  el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne,  haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos,  y éramos por naturaleza hijos de ira,  lo mismo que los demás.

La palabra de Dios transforma nuestro corazón y nuestros pensamientos si meditamos de día y de noche en ella Jua 15:7  Si permanecéis en mí,  y mis palabras permanecen en vosotros,  pedid todo lo que queréis,  y os será hecho. Dios nos promete que todo lo que pidamos nos lo dará, pero si permanecemos en El y en su palabra. Obviamente, Dios sabe que es la única manera de concedernos la peticiones del corazón, porque es un corazón renovado, lleno de amor, justicia, verdad, benignidad, bondad, templanza, el cual no se beneficiará solo para si mismo, si no también beneficiará a los demás.

Cuanto más te conozco, quiero saber más de tí
La manera de renovar nuestra mente es a través de la palabra de Dios. A medida que buscamos en su palabra la revelación de su Espíritu Santo para nuestra vida, vamos llenándonos de fortaleza, paz, gozo y fe. Por supuesto esto también va acompañado de nuestro tiempo a solas con El. Es como una relación de amistad o de pareja, a medida que pasamos tiempo con alguien, más adoptamos características de esa persona. Con más razón quisiera adoptar la mente de Cristo, la cual está escrita en la palabra de Dios y nos es revelada en la intimidad con El.

Esta es la única forma de cambiar nuestra manera de pensar y llevar sujetos nuestros pensamientos e intenciones a la obediencia en Cristo. 2Co 10:5  derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios,  y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

Cuando decimos que la palabra de Dios tiene vida y poder, es literalmente. No hay nada más poderoso a nuestro alcance que su palabra, tal como lo dice en Heb. 4:12, la palabra de Dios desnuda nuestra alma y somete a juicio nuestros pensamientos e intenciones. Esta es la espada para pelear la batalla, sin ella, estamos desarmados Efesios 6: 17.

Entonces amados, la palabra de Dios renueva nuestra mente, es nuestra espada para luchar la batalla a diario con nuestros pensamientos y el bombardeo que existe a nuestro alrededor, en los medios de comunicación, nuestro lugar de trabajo, amigos, etc. Por fe creemos que la Biblia es la palabra de Dios, revelada a nuestros hermanos en aquel tiempo, para que ahora sea nuestro manual de vida.

La fe trae revelación
Por fe, buscamos a Dios. Cuando lo hacemos de corazón, El lo sabe y trae revelación divina en su palabra a nuestras vidas para llenarlas aún de más fe y de su poder.. Heb 11:6  Pero sin fe es imposible agradar a Dios;  porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay,  y que es galardonador de los que le buscan.

La fe no da cabida a la duda, la duda ofende a Dios. La fe y la palabra de Dios van de la mano ya que como lo dice su palabra: Rom 10:17  “Así que la fe es por el oír,  y el oír,  por la palabra de Dios”.

Estos versículos a continuación nos dan un panorama de lo que la fe significa en nuestro diario vivir: Rom 14:22-23  ¿Tienes tú fe?  Tenla para contigo delante de Dios.  Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba. Pero el que duda sobre lo que come,  es condenado,  porque no lo hace con fe;  y todo lo que no proviene de fe,  es pecado.
Sin fe no hay palabra de Dios revelada, y sin la revelación de la palabra, no hay renovación de nuestra mente.

Dios les bendiga!!!

Jeannette Isaza



martes, 31 de mayo de 2011

ARREPENTIMIENTO, EL COMIENZO DE TODO

Aconteció un día, que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y doctores de la ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar.  Y sucedió que unos hombres que traían en un lecho a un hombre que estaba paralítico, procuraban llevarle adentro y ponerle delante de él.  Pero no hallando cómo hacerlo a causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho, poniéndole en medio, delante de Jesús. Lucas 15: 17-19

Este pasaje nos demuestra la fe con acción. Ellos no esperaron pacientemente que Jesús volteara a verlos, ellos llegaron hasta el Señor. No basta declarar las cosas, hay que moverse. No debemos quedarnos en el pasado, debemos comenzar a hacer planes. Cuando Dios dice extiéndete, extenderse significa: ser flexible, tener resistencia e implica un esfuerzo.
2 Cor 5:17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”, este verso  nos manda a vivir cosas nuevas, fruto de un arrepentimiento, las viejas pasaron.  Las misericordias de Dios son nuevas cada día, por eso decimos que su misericordia es eterna,  El hijo prodigo dijo: me levantaré e iré a casa de mi padre Luc 15. Dios no lo levantó, a veces esperamos que Dios nos levante y no es así, Dios nos deja tomar esa actitud a nosotros.

Levántate
Levantate, aunque haya tristeza, desolación.  Dios nos da la facultad de levantarnos, eso es actitud.
Ir, debemos tener una dirección clara, un propósito y un mensaje. El hijo tenía que levantarse y caminar hasta donde estaba su padre, esto significa tomar una dirección. Ahora bien, todo esto está marcado por un ARREPENTIMIENTO.  A veces no nos arrepentimos hasta que no haya un pecado grave en nuestras vidas. El arrepentimiento es el fundamento  con el que Dios manifiesta su Gloria.
Para que haya avivamiento, es necesario arrepentimiento, Dios no pierde tiempo con la gente que no cumple su ley,  el arrepentimiento prepara el camino para la Gloria de Dios. El que esconde su pecado no prosperará. Todo cambio en la vida comienza con arrepentimiento.

El Espíritu Santo y el arrepentimiento
El arrepentimiento lo comienza el Espíritu Santo, con el arrepentimiento comienza la liberación Sal 130:1-4 “De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo. Señor, oye mi voz;  Estén atentos tus oídos  A la voz de mi súplica. JAH, si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse? Pero en ti hay perdón,  Para que seas reverenciado”.
Por eso todos los días en distintas horas del mismo, debemos arrepentirnos ante Dios por nuestras malas obras.
La santidad de Dios es absoluta. No podemos decirle a Dios bueno soy 99% santo, sólo unos pequeños pecaditos de mentiras, chismes, rabia, etc.  
Por eso el arrepentimiento nos acerca nuevamente a Dios para ser tocados por El, para que su Gloria se manifieste.

Limpios de toda impureza
Hch 3:19  “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la
Presencia del Señor tiempos de refrigerio”, El arrepentimiento no sólo nos hace aceptos ante nuestro Padre, si no también traerá a nuestra vida tiempos de refrigerio, de descanso. Cuando llevamos una vida llena de pecado, permanecemos en constante angustia, porque nuestro ser sabe que esta mal vivir así.
Hch 2:38 “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”. El arrepentimiento nos trae el Don del Espíritu Santo. El arrepentimiento nos trae liberación.
     
Dios les bendiga!

Jeannette Isaza

lunes, 30 de mayo de 2011

Dios mío, Tu eres mi luz y mi salvación!

"Dios mío, tú eres mi luz y mi salvación; ¿de quién voy a tener miedo? Tú eres quien protege mi vida; ¡nadie me infunde temor! Cuando mis malvados enemigos me atacan y amenazan con destruirme, son ellos los que tropiezan, son ellos los que caen.
Me puede atacar un ejército, pero yo no siento miedo; me pueden hacer la guerra, pero yo mantengo la calma. Dios mío, sólo una cosa te pido, sólo una cosa deseo: déjame vivir en tu templo todos los días de mi vida, para contemplar tu hermosura y buscarte en oración.
Cuando vengan tiempos difíciles, tú me darás protección: me esconderás en tu templo, que es el lugar más seguro.
Tú me darás la victoria sobre mis enemigos; yo, por mi parte, cantaré himnos en tu honor, y ofreceré en tu templo sacrificios de gratitud.
Dios mío, te estoy llamando: ¡escúchame! Ten compasión de mí: ¡respóndeme!
Una voz interna me dice: «¡Busca a Dios!» Por eso te busco, Dios mío.
Yo estoy a tu servicio. No te escondas de mí. No me rechaces. ¡Tú eres mi ayuda! Dios mío, no me dejes solo; no me abandones; ¡tú eres mi salvador!
Mis padres podrán abandonarme, pero tú me adoptarás como hijo.
Dios mío, por causa de mis enemigos dime cómo quieres que viva y llévame por el buen camino.
No dejes que mis enemigos hagan conmigo lo que quieran. Falsos testigos se levantan, me acusan y me amenazan.
¡Pero yo sé que viviré para disfrutar de tu bondad junto con todo tu pueblo!
Por eso me armo de valor, y me digo a mí mismo: «Pon tu confianza en Dios. ¡Sí, pon tu confianza en él!» Salmo 27

domingo, 29 de mayo de 2011

LA FE QUE SE PERFECCIONA EN LA PALABRA PARTE 1


“Es,  pues,  la fe la certeza de lo que se espera,  la convicción de lo que no se ve”. Heb 11:1  

Realmente como seres humanos, imperfectos por el pecado, y bombardeados constantemente por las situaciones diversas de la vida, los problemas familiares, el trabajo, la situación económica, la crisis mundial y pare de contar; somos presa fácil de algo llamado “Angustia” y “Temor” que puede llegar a consecuencias casi mortales, como las enfermedades emocionales, entre ellas: ataques de pánico y depresión.
La palabra Angustia significa: Estado de intranquilidad o inquietud muy intensas causado especialmente por algo desagradable o por la amenaza de una desgracia o un peligro: tener que tomar una decisión puede provocar angustia.

La palabra Temor significa:  Miedo que se siente al considerar que algo perjudicial o negativo ocurra o haya ocurrido. 2 Sospecha de que algo es malo o puede conllevar un efecto perjudicial o negativo.

Nuestro Señor Jesucristo se dirige a los apóstoles en aquella tormenta donde todos estaban atemorizados y les dice: Mat 8:26. “¿Por qué teméis,  hombres de poca fe? Entonces,  levantándose,  reprendió a los vientos y al mar;  y se hizo grande bonanza”.

Los apóstoles, seguidores de los milagros y las maravillas del Señor, andaban con El, comían con El, formaban parte de su círculo íntimo, de hecho, estaban con El en ese momento, y comenzaron a temer en medio de la tormenta.

Esto me hace pensar que ellos temían por sus vidas, y es razonable. Y es precisamente por lo que nos preocupamos actualmente, por nuestra vida.

Nuestros mayores temores son: la muerte, las enfermedades, el fracaso, la burla, la no aceptación, lo desconocido, la falta del pan, del vestir y no tener una vida plena.

Cuando el Señor se entrega en la cruz, en sacrificio vivo por nosotros, nos está garantizando la vida eterna, a aquellos que creemos en El y lo aceptamos en nuestro corazón y en todas las áreas de nuestra vida, en este sentido, no debemos temer a la muerte. Morir es ganancia, porque lo veremos cara a cara.
En cuanto a las enfermedades Jesús nos dice que el llevó juntamente con El a la cruz, todas nuestras enfermedades Isa 53:5 “Mas él herido fue por nuestras rebeliones,  molido por nuestros pecados;  el castigo de nuestra paz fue sobre él,  y por su llaga fuimos nosotros curados”.

El fracaso, la burla y la no aceptación también la sufrió nuestro amado salvador. El siendo Santo y Perfecto fue humillado y rechazado por su gente. Amados, no tratemos de agradar a los hombres, es una tarea muy difícil, vivamos para agradar a Dios. Isa 53:4  “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades,  y sufrió nuestros dolores;  y nosotros le tuvimos por azotado,  por herido de Dios y abatido”.

La estabilidad económica, la necesidad de comer, vestir, divertirnos, etc, son cosas necesarias ciertamente y para nada despreciables, pero no deben ser la razón y el centro de nuestro vivir. Que nos dice el Señor al respecto:  Mat 6:30 “Y si la hierba del campo que hoy es,  y mañana se echa en el horno,  Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros,  hombres de poca fe?”. En reiteradas oportunidades el Señor nos recuerda lo importante que somos para Dios, tanto así que nuestro Señor Jesucristo entregó su vida por nosotros en la cruz del calvario, para darnos vida y vida en abundancia.

Si escudriñamos la palabra y le creemos a Dios en cada uno de sus escritos, podemos garantizarnos una vida realmente plena, y llena de mucha paz.
 “Es pues la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” Heb. 11:1. Traducido a la versión DHH nos dice: "Tener fe es tener la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos". Que tremenda revelación nos da El Señor en su Santa Palabra. Hermanos la fe es una decisión, decidimos tener fe o no, no es un sentimiento o una fuerza externa, nada de eso. Es decidir creerle a Dios y punto, sin darle más vueltas. Si Dios me dice: soy tu proveedor, así será, mi boca dirá sólo amén.


Continúa...

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