La palabra de Dios es el fiel testimonio de su existencia a través de los siglos. En ella está la paz, el gozo, el amor, el poder, para ser guiados en nuestro andar por la vida. Quiero llevarte la verdad de Jesús como nuestro Salvador y Redentor y el Espiritu Santo, nuestro consolador y amigo POR SIEMPRE...
miércoles, 24 de agosto de 2011
LA CONFIANZA QUE NOS DA FUERZAS
"Confío en ti, mi Dios, y te alabo por tus promesas. Confío en ti, Señor, y te alabo por tus promesas.
Confío en ti, mi Dios, y ya no siento miedo. ¡Nadie podrá hacerme daño jamás!
Yo te prometo, Dios mío, que te cumpliré mis promesas, y delante de tu altar te daré las gracias.
Tú, mi Dios, me libraste de caer, me libraste de morir, para que nunca deje yo de andar en tu presencia que es la luz de la vida". Sal 56:10-13
PROMESA DE VIVIR RECTAMENTE
Salmo de David. La misericordia y la justicia cantaré; a ti, oh SEÑOR, cantaré alabanzas.
Prestaré atención al camino de integridad. ¿Cuándo vendrás, Señor, a mí? En la integridad de mi corazón andaré dentro de mi casa.
No pondré cosa indigna delante de mis ojos; aborrezco la obra de los que se desvían; no se aferrará a mí.
El corazón perverso se alejará de mí; no conoceré maldad.
Destruiré al que en secreto calumnia a su prójimo; no toleraré al de ojos altaneros y de corazón arrogante.
Mis ojos estarán sobre los fieles de la tierra, para que moren conmigo; el que anda en camino de integridad me servirá.
El que practica el engaño no morará en mi casa; el que habla mentiras no permanecerá en mi presencia.
Cada mañana destruiré a todos los impíos de la tierra, para extirpar de la ciudad del SEÑOR a todos los que hacen iniquidad. Salmo 101
Prestaré atención al camino de integridad. ¿Cuándo vendrás, Señor, a mí? En la integridad de mi corazón andaré dentro de mi casa.
No pondré cosa indigna delante de mis ojos; aborrezco la obra de los que se desvían; no se aferrará a mí.
El corazón perverso se alejará de mí; no conoceré maldad.
Destruiré al que en secreto calumnia a su prójimo; no toleraré al de ojos altaneros y de corazón arrogante.
Mis ojos estarán sobre los fieles de la tierra, para que moren conmigo; el que anda en camino de integridad me servirá.
El que practica el engaño no morará en mi casa; el que habla mentiras no permanecerá en mi presencia.
Cada mañana destruiré a todos los impíos de la tierra, para extirpar de la ciudad del SEÑOR a todos los que hacen iniquidad. Salmo 101
viernes, 5 de agosto de 2011
SIEMPRE FIRMES
"Así que pongan sus preocupaciones en las manos de Dios, pues él tiene cuidado de ustedes. Estén siempre atentos y listos para lo que venga, pues su enemigo, el diablo, anda buscando a quien destruir. ¡Hasta parece un león hambriento!
Resistan los ataques del diablo; confíen siempre en Dios y nunca duden de él. Ya saben que en todo el mundo otros seguidores de Cristo están sufriendo como ustedes. Pero después de que ustedes hayan sufrido por un poco de tiempo, Dios hará que todo vuelva a estar bien y que ustedes nunca dejen de confiar en él; les dará fuerzas para que no se desanimen, y hará que siempre estén seguros de lo que creen. Recuerden que Dios nos ha elegido por medio de Jesucristo, para que formemos parte de su maravilloso reino". 1Pe 5:7-10
lunes, 25 de julio de 2011
miércoles, 22 de junio de 2011
viernes, 17 de junio de 2011
SE UN DIGNO REPRESENTANTE DEL TRONO
Veo un mundo indiferente a lo que esta ocurriendo. Veo gente que va de aquí para allá, movidos sólo por la necesidad de tener algo más. Veo capricho, veo pura vanidad.
Vivimos en un mundo que cada día se hunde más y más en la desesperación, la ansiedad, el estrés, la locura, el odio, el dolor, la pena, la amargura.
No nos conformamos, queremos más. Pero más qué? Dinero?, amor?, bienes?, riquezas?, amistades?.
Observemos a nuestro alrededor, te diré que veo: gente con hambre y sed de justicia. Gente que anhela alcanzar tan sólo un plato de comida el día de hoy, y para ellos es lo más grande que le pueda suceder en el día. Veo gente que tiene una necesidad, pero que no logra saciarla, porque no tiene idea de cual sea.
Nosotros los llamados “hijos de Dios”, que “conocemos a Dios”, hemos llenado esa necesidad?. O también formamos parte de estos necesitados.
Si realmente hemos alcanzado plenitud y llenura al conocer a nuestro Dios la palabra dice:
"Tú eres mi Dios, eres todo lo que tengo; tú llenas mi vida y me das seguridad". Sal 16:5
Entonces porque aún veo gente tan perdida, poniendo sus ojos en cosas que no son eternas?.
“Nuestra vida está llena de dolor y sufrimiento;
ni de noche logramos descansar.
¡Eso no tiene sentido!
Lo mejor que podemos hacer es comer y beber, y disfrutar de nuestro trabajo. He podido darme cuenta de que eso es un regalo de Dios,
pues si no fuera por él, ¿quién podría comer y estar alegre?
Cuando Dios quiere a alguien, le da sabiduría y conocimientos, y lo hace estar alegre; en cambio, al que desobedece lo hace trabajar y amontonar mucho dinero, para luego dárselo todo a quien él quiere. ¡Pero eso tampoco tiene sentido! ¡Es como querer atrapar el viento!” Ecl 2:23-26
Unos dicen: soy una princesa, o un príncipe, hijo del Rey, por eso debo tener lo mejor. Y que es lo mejor?
“Mi Dios me da siempre todo lo mejor; ¡me hace fuerte como las águilas!” Sal 103:5
Cómo príncipes, debemos obedecer a nuestro Rey, para que cuando nos toque gobernar con El, podamos hacerlo con dignidad y bajo los estatutos establecidos por El.
“Dios les dio nueva vida, pues los resucitó juntamente con Cristo. Por eso, dediquen toda su vida a hacer lo que a Dios le agrada. Piensen en las cosas del cielo, donde Cristo gobierna a la derecha de Dios. No piensen en las cosas de este mundo.
Pues ustedes ya han muerto para el mundo, y ahora, por medio de Cristo, Dios les ha dado la vida verdadera. Cuando Cristo venga, también ustedes estarán con él y compartirán su gloriosa presencia.
Por eso, den muerte a todos sus malos deseos; no tengan relaciones sexuales prohibidas, no sean indecentes, dominen sus malos deseos, y no busquen amontonar dinero, pues es lo mismo que adorar a dioses falsos.
Todo esto hace que Dios se enoje con los desobedientes”. Col 3:1-6
Ahora seamos honestos y meditemos: Somos dignos representantes del trono?. Somos esos príncipes que gobernaran con justicia, amor y gozo?
Dios te bendiga!!!
Jeannette Isaza
jueves, 16 de junio de 2011
ADORANDO CON LA PALABRA
La adoración más básica es la respuesta del hombre a la revelación de Dios. Ralph Martin un estudioso del Nuevo Testamento escribió:”Lo que distingue la unicidad de la adoración como Cuerpo de Cristo es que la misma se desarrolla en un ritmo a dos tiempos, uno el de la revelación y el segundo la respuesta." Un verdadero adorador cristiano debe anclarse en la Palabra de Dios”.
La primera cosa que David declara acerca de las Escrituras es su perfección. "La ley del Señor es perfecta." Pone de inmediato a la Palabra en una categoría trascendente que la distingue sobra cualquiera incluso la suya o la mía. No existe nada en mi vida o en la suya que podría ser catalogada con la precisión de "perfecto". Nuestros mejores esfuerzos no están a la altura. Pero inspirado por Dios mismo, David proclama que la Escritura es perfecta.
Pensemos por un momento cuando nos reunimos para el culto al Señor y se lee, se canta o se ora la Palabra de Dios. Lo que escucha es la perfecta revelación de Dios a su pueblo. Y con la Palabra , Dios no sólo revela a sí mismo sino que también nos revela quienes somos nosotros mismos. Somos examinados por la Palabra. Nuestras almas son confrontadas y nuestros corazones son medidos por la perfecta medida de la Escritura.
Cuando decimos: quiero adorar a Dios, estamos hablando en la profundidad de nuestro ser y espíritu, para sumergirnos en la profundidad y el Espíritu de Dios. Antes de sumergirnos en esta verdad, debemos tener conocimiento de quién es Dios, que demanda Dios de nosotros.
Sólo podemos conocer a Dios a través de su palabra, escudriñándola con un corazón limpio de pecado y malos sentimientos Prov. 2:1-5 “Hijo mío, si recibieres mis palabras, Y mis mandamientos guardares dentro de ti, Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; Si inclinares tu corazón a la prudencia, Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios”.
El Señor es tan bueno que nos dejó a disposición un manual de vida invaluable, único en el mundo, no existe literatura alguna que pueda superar La Palabra de Dios, expuesta en La Biblia.
Allí Dios nos da enseñanza de vida personal, familiar y en comunidad.
Como individuos que hemos aceptado a Cristo en nuestro corazón y por ende al Padre (Juan 14:9) tenemos la necesidad de mantener una comunión con Él, presentarnos ante su presencia, con un corazón contrito y humillado, y mantenernos en constante comunicación.
Por eso oramos, adoramos, alabamos, ayunamos, convocamos vigilias, etc. Y todo esto es válido y aceptado por Dios, siempre y cuando podamos cumplir un principio fundamental: 1Juan 2:5 “pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos con ÉL”.
El Señor nos manda a cumplir con su palabra para perfeccionarnos en su amor. Cuando nos referimos a su palabra, en ella Dios nos ordena cumplir con sus mandamientos. Ese es su gran mandato a lo largo de las escrituras, en Éxodo 20:6 el Señor nos dice: “y hago misericordia por millares a los que me aman y guardan mis mandamientos”
Cuando comenzamos a conocer a Dios, estaremos conectados a su voluntad, a lo que El demanda de nosotros como sus hijos, y por tanto, con un corazón dispuesto a cumplir su voluntad y atento a escuchar su voz.
Juan 8:31-32 “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”
Esta libertad se refiere a liberarnos del pecado, libres de la culpa, libres de la muerte, libres de la opresión, completamente libres para adorarlo en espíritu y en verdad.
Nos entregamos por completo a El. Al estar en conexión completa con nuestro creador, El nos lleva por medio de su Espíritu delante de su presencia, en rendición total a El, en alabanza y júbilo, o al campo de batalla a librar la guerra contra nuestro enemigo.
Jeannette Isaza
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